El Ahorro y Nuestros Hijos

El ahorro siempre ha sido parte de mi vida gracias a mis papás. Desde pequeña observaba como ambos ahorraban, era un tema bastante normal en mi casa. Siempre se ahorraba para algo como viajes en familia o metas grandes como la universidad. Me acuerdo la primera vez que abrí mi cuenta de ahorro como si fuera ayer. Tenía entre seis u ocho años y todo empezó cuando fui a una piñata donde nos regalaron una alcancía de plástico que parecía joyero y venía con su llavecita. ¡Estaba emocionadísima! Empecé ahorrando con el dinero que me daba mi papá para el almuerzo en el colegio. Literal iba de pesito en pesito porque me acuerdo que en aquel entonces mi papá me daba 10 córdobas (¡con 10 córdobas comprabas un montón! Un quesillo, un boli, tortillitas y una gaseosa ¿súper saludable verdad? jaja) y siempre trataba de dejar uno o dos pesitos para meter en la alcancía. Después de varios meses logré ahorrar como 100 córdobas, realmente no me acuerdo muy bien, pero yo me sentía millonaria jaja. Me acuerdo que mi papá llegó del trabajo y le dije que contáramos el dinero y que fuéramos al banco a abrir mi cuenta de ahorros. El tan bello me llevó al día siguiente a abrir mi cuenta.

Me acuerdo que entramos al Banco de América Central de Camino de Oriente, el que queda al lado de Rosti Pollos, y me senté en un sofá con mi alcancía de plástico esperando que mi papá regresará con una ejecutiva que nos iba a ayudar a abrir la cuenta. Cuando regresó me dijo que abriera la cajita y vi que metió más dinero en ella. Yo muy molesta le pregunté qué porque había hecho eso, que yo no quería que me ayudara, pero él me apartó y me explicó que para abrir una cuenta necesitaba un poco más de dinero y que el sólo me lo estaba prestando, que yo después se lo iba a pagar. No me acuerdo exactamente cuanto dinero me había prestado, pero me gustó la idea de seguir ahorrando para poder pagarle de regreso. Salí del banco sintiéndome realizada, continúe ahorrando para poderle pagar a mi papá y cada mes le daba el dinero ahorrado para que me lo depositara a mi cuenta. Creo que desde entonces no he parado de ahorrar.

Ahora que soy mamá quiero inculcarle la importancia del ahorro a mis hijas. Con Victoria inicie desde que tiene año y medio. Compramos un chanchito de barro y le íbamos metiendo monedas y efectivo que nos sobraban de vueltos hasta que al fin lo llenó. Ahora tenemos otro chanchito de barro, mentira, no es un chanchito, es un armadillo horrible jaja y la bandida no puede ver una moneda mal parqueada porque sale corriendo a meterla en la alcancía. Pero quiero inculcarle éste hábito de la mejor manera, no sólo comprándole una alcancía, así que acudí a Gisella Canales, experta en finanzas y fundadora de la plataforma Dele Peso a Sus Pesos, para que me asesorará con éste tema y así motivarlos a hacer lo mismo con sus hijos. No se preocupen, si no tienen hijos estos tips también les puede funcionar a nivel personal.

Adriana Dorn: Gisella ¿Por qué es importante el ahorro?

Gisella Canales: Ahorrar es importante porque es sinónimo de logros. Éstos pueden ser: enfrentar mejor una situación inesperada (emergencia), cumplir un sueño (metas) y tener estabilidad económica y emocional (al saber que podés hacer cosas sin recurrir al endeudamiento, o el simple hecho de saber que podés controlar cualquier situación porque tus ahorros te van a respaldar).

Lo más importante del ahorro –a mí criterio– es que contribuye a mejorar nuestra calidad de vida porque nos enseña a que no debemos gastar todo lo que tengamos (ya sea un salario, una mesada, una herencia o una pensión), sino que nos hace pensar en que debemos tener siempre una reserva para lo que necesitemos o querramos luego.

Adriana: ¿Crees que el ahorro se debe inculcar desde que somos pequeños?

GC: Todos los hábitos que perduran en la vida se adquieren desde temprana edad, por ello el ahorro es un hábito que se debe introducir a nuestras vidas desde pequeños, nunca es demasiado temprano.

Sin embargo, el ahorro por sí mismo no puede enseñarse de manera individual, sino como parte de una educación financiera más integral, que enseñe en el día a día el valor del dinero (los niños deben saber que no crece en el patio ni nos lo regalan), que es finito (si compramos una cosa probablemente ya no podremos adquirir otra) y que para obtenerlo hay que hacer algo a cambio (trabajar).

Adriana: ¿Cómo podemos empezar a inculcarle a nuestros hijos la importancia del ahorro?

GC: Lo primero es incorporar el tema del dinero en nuestra conversación con ellos. ¿Vas al supermercado con ellos? Aprovechá para explicarle cosas sencillas como tipos de dinero (tarjeta, efectivo –billetes y monedas–), que cada producto tiene un precio que debemos pagar para tenerlo (no podemos simplemente llegar y tomarlo), que tenemos limitada cantidad destinada para esa compra y que hacemos ajustes en el camino para cumplirla (presupuesto), y cosas similares.

Una vez que el niño o niña tiene más madurez (a partir de unos 5 años) puede comprender mejor el mecanismo de ahorrar: gastar menos en una cosa y así tener para otra. Si no se les da dinero para ir al colegio se puede hacer el ejercicio diario o los fines de semana: buscar algo que anhelen de bajo precio (puede ser una galleta o chocolate) y darles determinada cantidad (1 ó 5 córdobas, según el precio de eso que se hayan puesto como meta) y enseñarle que día a día tiene que ir guardando para esa meta hasta que llega a ella. Ahí le estás enseñando dos cosas: 

  • Que poco a poco puede ahorrar lo que necesita.
  • Que no todo se obtiene de forma inmediata, muchas veces debemos esperar un poco y esforzarnos por ello.

Conforme el niño o niña sean mayores y sepan contar, sumar y restar, se puede trabajar por metas más grandes. Ejemplo: una bicicleta, unos patines o el juguete que quieran. Se define metas con fecha y cantidad a ahorrar por día, semana o mes y se le acompaña en este proceso. Ver materializada esa meta al niño le dará una lección de vida.

Adriana ¿Cómo podemos hacer el ahorro alegre para ellos?

GC: Una de las premisas que nosotros promovemos desde Dele Peso a sus Pesos es que el ahorro es divertido, pero depende mucho de cómo lo aborden los padres o tutores.

En general la idea es que cada enseñanza se haga de forma relajada, como un juego más que como una obligación. Por ejemplo: vamos a enseñarle a ganar dinero. Podemos fijar muy pequeños montos por tareas en la casa. Ejemplo: darle C$1 por cada vez que le dé de comer a las mascotas. E irle pagando conforme lo haga. Esa actividad le parecerá divertida y nos ayudará a garantizar que ciertas actividades se hagan. O bien, un premio simbólico (C$1) por cada vez que encontremos ordenado su cuarto, y así…

También se pueden hacer pequeñas metas familiares. Ejemplo: ir al zoo el próximo fin de semana o el próximo mes. El niño o niña tendrá que ganar parte del dinero a ahorrar (con tareas remuneradas como las que mencioné arriba) e instar al resto de la familia día a día a ir separando montos pequeños para esa meta familiar. Al final el niño o niña irá ahorrando y hará que el resto lo haga, pero no por estar obligados, sino porque quieren lograr una meta en común que les entusiasme.

Otro ejercicio que se puede hacer será un reto que lanzaremos en las próximas semanas: definir impuestos en casa, por cosas que querramos mejorar. Ejemplo: apagar las luces y electrodomésticos que no se usen. Digamos que se pongan multas de C$5 por cada vez que los miembros de la familia lo incumplan. El niño o niña será el recaudador de impuestos que velará por el cumplimiento del reto. Será un ahorro familiar y les transmite el mensaje de que corrigiendo cosas que no estamos haciendo bien, podremos tener mejores resultados.

Adriana: ¡Buenísimo! Me encantan todas esas idea 🙂 Última pregunta, ¿Qué hacemos con el dinero ahorrado por ellos si no lo quieren gastar en algo específico? ¿Se les puede abrir una cuenta?

GC: Inicialmente podrían ser cantidades muy pequeñas que pueden no llegar al mínimo de una cuenta, y ahí se puede usar una alcancía. Conforme el niño o niña es mayor (de 5 años a más), comprenderá mejor el concepto de la cuenta de ahorros (incluso le será divertido ir a hacer sus depósitos) y ahí es importante fomentarle ese mensaje: el ahorro se protege mejor en el banco y CRECE con mantenimiento del valor (si es en C$) e intereses. Tanto para niños como adultos es mejor tener el dinero en el banco, pues nos evitamos la tentación de malgastarlo a la primera oportunidad.

Gisella Canales acaba de lanzar una campaña que se llama Pesito a Pesito con el fin de instruir mejor a los padres en la enseñanza del ahorro para así inculcarles el valor del ahorro a sus hijos. La campaña educativa incluye material didáctico de apoyo. Pueden informarse mejor sobre ésta campaña visitando la página de Dele Pesos a sus Pesos en Facebook, solo hagan click aqui.

Gisella Canales es la fundadora de Dele Peso a sus Pesos, una plataforma integral de educación financiera que diseña, produce y difunde distintos formatos y piezas educativas. La empresa promueve servicios que maximizan el valor empresarial, mediante el diseño e implementación de programas vinculados a la educación financiera. Pueden ingresar a su blog aquí—>
https://www.delepesoasuspesos.com/